viernes, 14 de noviembre de 2014

América latina en la primera mitad del siglo xx

Durante el primer tercio del siglo, diversos Estados latinoamericanos experimentaron un 
notable crecimiento económico, basado en las exportaciones agrícolas y mineras, que no 
modificó sustancialmente su estructura social y política. México sufrió una década de 
convulsión revolucionaria, que desembocó en un régimen de virtual partido único, pero no 
anti liberal. Las dificultades de los años treinta dieron lugar a que en varios países cobrara 
fuerza un nacionalismo económico, orientado a reducir la dependencia del exterior: Y la 
creciente influencia de los Estados Unidos originó sentimientos de rechazo, tanto en sectores 
de derecha como de izquierda. 
comienzos del siglo XX el trazado de las fronteras latinoamericanas era ya casi idéntico al 
actual. El último cambio importante se produjo en 1903, cuando Panamá se separó de 
Colombia. El conflicto acerca de las antiguas provincias peruanas de Arica y Tacna, que 
Chile había ocupado a título temporal en 1883, fue resuelto pacíficamente en 1929 por el 
tratado Rada- Figueroa, que atribuyó Arica a Chile y Tacna a Perú. El conflicto entre 
Colombia y Perú por la región de Leticia quedó resuelto por el protocolo de Río de 1934, que 
la atribuyó a Colombia. Mucho más grave fue el conflicto por el Chaco, que dio lugar a una 
guerra entre Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. El conflicto por el área amazónica 
fronteriza entre Ecuador y Perú dio lugar a una guerra entre ambos países en 1941 pero fue 
resuelto, de manera favorable a Perú, en la conferencia de Río de Janeiro de 1942. En 
contraste con la experiencia europea de esos años, los conflictos interamericanos fueron, pues, 
mínimos. 

  •  El conflicto del Chaco:
La guerra internacional más grave que ha tenido lugar en América durante el siglo XX fue la 
que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. En dicha guerra, que costó decenas de 
miles de muertos, ambos países se disputaron el semi despoblado territorio del Chaco, acerca 
del cual no se había llegado a un definitivo acuerdo fronterizo y en el que se esperaba que 
hubiera importantes reservas de petróleo. La suerte de las armas favoreció inicialmente a 
Bolivia, pero no tardó en producirse una contraofensiva de Paraguay. En 1935 se llegó a un 
alto el fuego, que favoreció la mediación de las cancillerías americanas. En el tratado de paz, 
firmado en 1938, Paraguay vio reconocida su posesión de la mayor parte del territorio disputado.


Colombia en la primera mitad del siglo xx

ideologías en américa latina del siglo xx:
Entre las filiciaciones ideológicas más relevantes del discurso político latinoamericano ocupan un lugar destacado las siguientes: nación, nacionalismo, anti imperialismo, desarrollismo, colonialismo interno, nacionalismo revolucionario, socialismo y comunismo. Todas esas nociones tienen en común no sólo el haber sido parte de elaboraciones intelectuales más o menos sistemáticas, sino el haber servido de instrumentos de movilización política. Así, América Latina gozó de la presencia de intelectuales de renombre que no sólo hacían grandes esfuerzos para articular los conceptos aludidos, a modo de formar una cosmovisión coherente de la realidad social latinoamericana y de las condiciones para su transformación, sino que, al mismo tiempo, muchos se hacían protagonistas de una práctica política tendiente a hacerlos realidad.
Del conjunto de nociones apuntadas, cuatro son las básicas: nacionalismo, anti imperialismo, nacionalismo, revolucionario y socialismo-comunismo.
(a) La primera nace en el marco de las luchas independentistas con el subsiguiente proceso de formación de los estados nacionales a que las mismas dan lugar. Se destaca en ella el problema de la identidad nacional, la integración de los actores sociales diversos que conforman la sociedad y la alianza muclasicista pacto social) en torno a las clases medias. Es una filiación ideológica que pierde su fuerza a principios del siglo XX, en buena medida por las transformaciones mundiales y regionales que la penetración del capital extranjero y la expansión de los países centrales traen consigo.
(b) La segunda comienza a ganar fuerza hacia los años veinte, cuando las discusiones sobre el imperialismo han cobrado fuerza en los círculos de la izquierda -motivados en buena medida por el libro de V. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo. Su punto fuerte es la defensa del patrimonio nacional (recursos naturales), a lo que se suma la defensa del patrimonio cultural y del pasado prehispánico.
(c) El nacionalismo y el antiimperialismo confluyen, hacia los años treinta, en el nacionalismo revolucionario, que encuentra, primero, en la revolución méxicana y, después, en los regímenes populistas –como el peronista y el aprista- a sus mayores portavoces. Sus rasgos básicos son: recuperación de los recursos naturales para la nación, educación y cultura para todos, integración cultural, inversión pública, anitiimperialismo, rechazo a la oligarquía y fomento a la organización y movilizaciones sociales. Todo ello inserto en un proyecto de unidad nacional en torno a un Estado gestionado por las clases medias.
(d) La cuarta llega a América Latina con los inmigrantes italianos y españoles, aunque tiene un sustrato de clase importante la formación de los sindicatos urbanos y los sindicatos mineros. Ambos –socialismo y comunismo—no adquieren en un principio la distinción que, por el contrario los caracteriza y enfrenta en Europa, donde son tajantes las líneas divisorias existentes entre la socialdemocracia y el marxismo-leninismo en ciernes. Los rasgos que predominan en el comunismo-socialismo latinoamericano tienen, en la época que nos ocupa, un fuerte predominio del marxismo-leninismo, con notables elementos anarquistas y anarcosindicalistas. De ese modo, para esta filiación ideológica, la dinámica social se explica por la lucha de clases, la oposición de la clase obrera al desarrollo capitalista y la penetración imperialista que hace que la lucha contra el capitalismo sea una lucha contra el imperialismo.
El comunismo-socialismo latinoamericano, pues, abandona la idea de que la unidad nacional es el principio actuante de la política, ya que el mismo radica en las clases sociales y su lucha. Además, la sociedad termina por ser contemplada como una estructura heterogénea con grupos subordinados a los intereses de unas élites económicamente dominantes. Como no podía ser para menos, entre los grupos subordinados está la población indígena, que comparte con los demás grupos explotados dicha condición. Sin embargo, dentro de todos estos grupos subordinados, el proletariado –léase la clase obrera— es el más importante a la hora de hacer avanzar la lucha anticapitalista y antiimperialista.
Es importante hacer notar que, desde muy temprano, la filiación socialista-comunista trata de aplicar a América Latina las ideas de modo de producción precapitalista y capitalista, entendiendo al primero como feudal, colonial e indígena, y al segundo 




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